El coaching es una disciplina aun novedosa, poco conocida y escasamente regulada, que trata sobre algo tan complejo como el desarrollo humano y cuyo uso se esta extendiendo incluso mas rápido de lo que los mas optimistas augurábamos.Ello provoca que se den bastantes problemas de confusion de roles en el proceso de coaching.En este sentido nos hemos encontrado con clientes y patrocinadores (empresas u organizaciones) que nos sugieren cuantas sesiones necesitan o si podemos o no utilizar en el proceso determinadas herramientas de diagnostico y desarrollo.
El rol del cliente y del patrocinador debe ser encontrar el mejor coach posible para su necesidad.Una vez elegido ese coach, habiendo indagado sobre su cualificación, experiencia, metodología, referencias y trayectoria, deben dejar que sea ese profesional el que decida cual es el enfoque que utiliza para conseguir los resultados esperados.
Para tener un excelente proceso de coaching las responsabilidades especificas de un buen patrocinador, tanto si es recursos humanos como si es el jefe del cliente, son las siguientes.
- Identificar a los directivos adecuados o susceptibles de realizar un proceso de coaching. Con frecuencia estos procesos se ofrecen a algunos directivos en función de su cargo sin tener en cuenta su interés, motivación y madurez para aprovechar un proceso de este tipo. No todo directivo esta en disposición de aprovechar un proceso de coaching ejecutivo.
- Seleccionar a un coach profesional, con una metodología que encaje con los objetivos de la empresa y con la adecuada cualificación y experiencia para poder realizar coaching ejecutivo.
- Participar en la reunión inicial de fijación de objetivos, dando su visión sobre el cliente, reforzando sus puntos fuertes, indicando cuales son sus áreas de mejora y compartiendo con cliente y coach por qué la empresa esta invirtiendo en ese proceso y que es lo qué espera obtener de él.
- Participar en la reunión final de evaluación del proceso.
- Interesarse por la evolución del proceso estableciendo encuentros regulares con el cliente y si es necesario con cliente y coach. No se trata de fiscalizar el proceso, ni de interrogar al cliente, sino de compartir con el o ella su evolución y ver en que le puede apoyar. Segun mi experiencia es frecuente que haya jefes que también han obtenido aprendizajes relevantes por su participacion activa en el proceso de coaching.


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